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viernes, 1 de junio de 2018

A POZA DA MOURA. Brais Casás.


Cuenta la historia que hace muchos años llegó a Domaio un pueblo de la comarca del Morrazo un moro llamado Julio con sus tres hijas y su mujer.
El moro tenía una hija rubia, con una melena muy larga y los ojos de color azul, llamada María. María se enamoró de un campesino llamado Miguel , él era un chico alto, delgado, muy humilde, todas las noches a escondidas se veían en la poza de la Moura.
Un día por la noche María se escapó de casa para ir a junto Miguel, como solía hacer siempre, pero su padre que sospechaba la siguió y al verla con Miguel  se enfadó y  lo mató. 
María muy triste y decepcionada corrió hacia la poza y se tiró y desapareció.  
 Desde ese día todas las noches María aparece cantando  sentada en la orilla de la poza peinando sus rubios cabellos, esperando por  Miguel.
Este cuento ha finalizado pero el campesino y la moura aún están enamorados.


LA MOURA DEL PARALAIA. Brais Casás.


 Hace ya mucho tiempo un moro llego al Pazo del Rosal para pedirle a la señora del pazo un carro de bueyes para ir a la cueva de la “Moura del Paralaia”.

 La mujer al principio no se los quería prestar, pero como el moro insistió, la señora le dejó los bueyes y dos sirvientes que traerían de vuelta al pazo el carro con los bueyes.

El moro y los sirvientes se montaron en el carro y fueron al monte del Paralaia, al llegar al lugar donde estaba la cueva, él les dijo que esperasen fuera.

El moro se adentró en la cueva, mientras los sirvientes esperaban, comenzó a llover muy fuerte, al rato salió el moro y paro de llover.    

Con él traía una figura que él dijo que era un santo.
Los dos sirvientes cogieron el santo y lo metieron en el carro y lo bajaron hasta la playa de la Junquera, allí el moro se despidió de los sirvientes, se sentó encima de la figura y de repente los dos desaparecieron.

Un año después, llegó al pazo una sobre para la señora, con una carta y un pañuelo de seda roja dentro.  Era una carta del moro con muestras de agradecimientos por los bueyes y la ayuda de los sirvientes.

El moro le pidió que lo guardase en pañuelo de seda rojo.

La señora cogió el pañuelo y lo colgó en una rama de un nogal del jardín al que ella tenía mucho aprecio, a la mañana siguiente cuando la señora fue a mirar el nogal había desaparecido.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado.
                                         

EL DEMONIO DEL MONTE XAXÁN. Brais Casás


 Hace muchos años en el monte de Xaxán vivía un demonio que todos los años en la mañana de San Juan  daba monedas a las personas que le diesen su alma, pero en realidad nunca les daba nada.  

Un día dos hombres decidieron intentar deshacer el encantamiento, pues todos los años por esas fechas morían muchas personas por culpa del demonio; ellos buscaron información sobre como  romper el hechizo; preguntando a la gente, leyendo sobre hechizos,  etc.

Tras muchos días de búsqueda, decidieron hablar con un sacerdote, tal y como habían leído;  el sacerdote podría romper el hechizo, leyendo un conjuro y así devolver  las almas a los cuerpos de los muertos y hacer desaparecer por siempre al demonio.

En la mañana de San Juan el sacerdote fue con los dos hombres al monte de Xaxán con mucho miedo y temor por lo que podía pasar, pero sabiendo que si derrotaban al demonio serían los héroes del pueblo.

Mientras iban andando se encontraron a un hombre que al verlos ir hacia el monte
Xaxán sintió curiosidad  y decidió ir con ellos para ver lo que iban a hacer.

Los hombres y el sacerdote anduvieron por el monte varias horas hasta que  apareció el demonio y les pregunto:
-¿Porque estáis dando tantas vueltas?

Ellos muy extrañados al enterarse de que el demonio los había estado viendo, le respondieron:

-Porque no te encontrábamos y queríamos que nos dieses dinero a cambio de nuestra alma.

Le dijeron ellos para convencerlo de que era verdad, pero con cara de satisfacción sabiendo que el demonio se lo estaba creyendo.
El demonio les enseño el carro de monedas para los cuatro y cuando les dijo si con eso les llegaba el hombre que encontraron en el camino, antes de que el cura pudiese leer el libro para deshacer el hechizo dijo:
-Hay mi dios, ¿todo este dinero es para nosotros? ¡Alabado seas! 

El demonio al escuchar lo que había dicho el señor desapareció y con ello empezaron a caer rayos,  truenos, lluvia y viento, con tanta fuerza que todo lo que estaba cerca de los hombres desapareció.

También desapareció el dinero al irse el demonio y el sacerdote y los hombres desaparecieron con el temporal.

Y colorín, colorado el monte Xaxán por el demonio aún sigue habitado.